Criterios para la selección de un Software Educativo

Cuando seleccionamos programas para utilizar con nuestros alumnos, además de su calidad objetiva  hemos de considerar en qué medida sus características específicas (contenidos, actividades, tutorización)  están en consonancia con determinados aspectos curriculares de nuestro contexto educativo:

  • Los objetivos educativos que pretendemos lograr. Hemos de considerar en qué medida el programa nos puede ayudar a ello.
  • Los contenidos que se van a tratar utilizando el material, que deben estar en sintonía con los contenidos de la asignatura que estamos trabajando con nuestros alumnos.
  • Las características de los estudiantes que los utilizarán: capacidades, estilos cognitivos, intereses, conocimientos previos, experiencia y habilidades en el uso de materiales multimedia... Todo material didáctico requiere que sus usuarios tengan unos determinados pre-requisitos.
  • Las estrategias didácticas (secuenciación de los contenidos, conjunto de actividades que se pueden proponer a los estudiantes, metodologías asociadas...) que podemos diseñar considerando la utilización del programa. Por supuesto el uso del material multimedia puede representar solamente un episodio de la estrategia didáctica con la que pensamos conducir el aprendizaje de un tema determinado.
  • Las características del contexto (físico, curricular...). en el que desarrollamos nuestra docencia y donde pensamos emplear el programa. Tal vez un contexto muy desfavorable (pocos ordenadores y muchos alumnos, mal mantenimiento del aula informática…) pueden aconsejar no utilizar el programa, por bueno que éste sea.

Por otra parte, nos interesará que el esfuerzo realizado al preparar, desarrollar y evaluar las actividades que realicen los estudiantes con el programa no sea desproporcionado a los resultados que se puedan obtener. De manera que analizaremos las ventajas, y también el coste y los inconvenientes, que comporta la utilización de este programa frente a otros materiales didácticos alternativos.
La selección de los materiales a utilizar se realizará pues en el marco del diseño de una intervención educativa concreta, considerando todos estos aspectos y teniendo en cuenta los elementos curriculares particulares que inciden. La cuidadosa revisión de las posibles formas de utilización del material permitirá diseñar actividades de aprendizaje y metodologías eficientes que aseguren una buena eficacia en el logro de los aprendizajes previstos.
No es conveniente que el posible uso de un determinado recurso educativo condicione los contenidos a tratar o la estrategia didáctica que se empleará. Son los medios los que deben estar subordinados a los demás elementos curriculares: cuando se detecte un problema de aprendizaje (fracaso escolar, poca motivación, aprendizajes superficiales...) utilizando los recursos convencionales es cuando deberá plantearse la posible utilización de otros medios alternativos.

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